viernes, 24 de febrero de 2012

¡Registrada!

Se me hincha el pecho de orgullo delante del borrador de esta entrada, mientras miro de reojo los resguardos generados al registrar mi primera obra.

Trataré de contar, con la mayor fidelidad posible, lo acaecido en la mañana de ayer. Empezemos.

El despertador sonó temprano, así pude adecentarme y nutrirme antes de salir en dirección a San Miguel de los Reyes (una biblioteca en la ciudad de Valencia), donde se encuentra el Registro de la Propiedad Intelectual. Llegué justo a la hora de inicio de la jornada de los funcionarios que llevan todo este negocio. ¿Había alguien? Claro que no. Sería un insulto esperar que nadie sea puntual en un departamento relacionado con los verbos crear y pensar. Y llegó tarde la señorita funcionaria (9:20). Sin descargar mi impaciencia en ella, me senté y comencé a rellenar los papeles tal y como ella me indicaba. Lo hacía a la par que un señor delgado, con aspecto de bonachón y pelo canoso. Entregamos ambos los papeles y nos proporcionó, la funcionaria, un impreso que tenía que presentar en el banco para pagar las tasas, eran las 9:30 y la chica nos comunica que debíamos darnos prisa, que los bancos no tramitan esos pagos a partir de las 10 (*****, so *****, ¡si hubieras estado a la hora no tendría que correr!)

Y corrimos, vaya que si corrimos. (Algunos pensaran que podría haberlo imprimido en casa y haber llevado las tasas pagadas, pero mi impresora no imprime bien los códigos de barras, necesarios para el pago por máquina, y por las mañanas no podía ir al banco, estaba en clase). Al final llegamos al banco y pudimos pagar (nos enteramos que se podía hasta las 10:30... Vamos, que no hacía falta haber corrido... *****). Volvemos y entregamos todo lo entregable.

Salimos con nuestros resguardos contentos, el señor mayor y yo. Me acompañó hasta cerca de mi casa, donde cogió el metro para volver. Un hombre muy amable, que no me dejó de lado en ningún momento, ayudándome en todo momento. Agradecía su compaññía en el paseo de vuelta, la conversación fue animada y tratamos muchos temas: cláusulas en contratos con editoriales, sus libros publicados, sobre la universidad (imparte clases en la Universidad de Valencia, en la carrera de Medicina), y otros temas en los que me sentí cómodo.

Fueron dos horas memorables e intensas, llenas de nervios y sonrisas. Una primera vez mejor de lo que me esperaba. Ahora ya sé cómo funciona todo, la primera, que es la que cuesta, la he superado ya. Espero volver al Registro de la Propiedad Intelectual muchas más veces. Sería buena señal.

El Barbus

10 comentarios:

  1. Enhorabuena. Tu experiencia más gratificante que la mía aunque con más tardanzas jajajajajja. Yo llevé compañera de viaje, tú te lo encontraste por el camino. Saludos.

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  2. mira la parte buena: hiciste ejercicio de buena mañana xD ¡enhorabuena por el registro! ^^

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  3. felicidades! ahora si a publicarlaaa

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  4. Enhorabuena campeón!!! A ver cuando yo puedo hacer lo mismo, por que voy muy muy lentita. Un besote

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  5. Y yo sin felicitarte... Barbitas felicidades ya que tu chiquitín ya tiene D.N.I literario.

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  6. Y yo sin pasar de la página 30...bueno, últimamente ni de la 3 xDDD Muchas felicidades Barbusín!

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